El SILA (Salón Internacional del Libro
Africano) itinerante se asentó este jueves en la Casa Árabe de Madrid. Entre
otras actividades, se desarrolló una ponencia titulada “Diálogos de mujeres y
literatura” que finalmente habilitó un espacio en el que la escritora argelina
Had-Ali Souad, la periodista Aurora M. Alcojor y el escritor Chema Caballero
dieron la oportunidad de adentrarse en, al menos, una parte de la realidad
africana.
Hubo de todo. Se discutieron
asuntos tan sociales como la necesidad de una África unificada; la concepción
occidental de la poligamia y el rechazo africano al feminismo tal y como se
entiende en nuestra sociedad. Sin embargo, temas tan literarios como la fuerte
tradición africana de transmisión oral de la cultura, el menosprecio allí
existente hacia los libros escritos por mujeres así como las nuevas voces
femeninas que de allí provienen y que están consiguiendo romper esa barrera que
les limitaba también salieron a colación.
Had-Ali Souad hizo hincapié durante
su discurso en la importancia que tiene esa afirmación de la identidad africana
a nivel global y comentó que, a nivel literario, su preocupación se refiere a
las fronteras dentro del continente africano: “pues existe una tendencia
general a separar el conjunto geográfico compuesto por unos cuanto países
llamado Magreb del resto de África que comúnmente se les llama países
subsaharianos. Considero que cuando se habla de literatura africana se suele
hablar de autores de la África negra y luego existe la literatura del Magreb.
Creo que se crea una segregación que desde mi punto de vista no debe existir.”
Por su parte Chema Caballero
quiso mostrar al público la situación del feminismo en África, que por supuesto
subyace y está presente; por ejemplo en situaciones de poligamia en las que las
propias mujeres de un mismo marido se solidarizan unas con otras para que todas
consigan llevar una buena relación con él. Explicó que lo que nosotros
entendemos por feminismo, no es lo mismo en África. Esto no quiere decir que
ellas no lo sean sino que el colonialismo les ha hecho tanto daño – en palabras
de una sierraleonesa- que “hay que desconfiar de cualquier concepto que venga
de fuera, ya sean los propios derechos humanos.” Caballero argumentó que “en el
concepto occidental no se tiene en cuenta que el proceso de construcción de la
identidad de las mujeres puede pasar por caminos diversos, por eso a los que
vienen de fuera muchas veces les da impresión de que el feminismo es algo muy
de nuestras sociedades. En el caso de las mujeres africanas elementos como la
colonización, el racismo, la religión, las tradiciones culturales y la pobreza,
entre muchos otros, tienen que ser tomados en cuenta.”
Aurora M. Alcojor quiso
destacar en relación al contexto literario que las mujeres africanas llevan
escribiendo apenas sesenta años, dejando de lado la tradición oral, y que
además la literatura de mujeres, que habla más de lo privado, se ha considerado
siempre “literatura menor”. Respecto a esto, se dieron a conocer las obras de
escritoras africanas como Paulina Chiziane, cuyos escritos están tomando cada
vez más relevancia tanto en su continente como en el resto del mundo.







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